México es uno de los países más sísmicamente activos del mundo. Su ubicación en la conjunción de cuatro placas tectónicas principales —la Placa de Norteamérica, la Placa del Pacífico, la Placa de Cocos y la Placa del Caribe— lo hace particularmente vulnerable a terremotos de magnitud significativa.
El riesgo sísmico en México no es uniforme. Las regiones costeras del Pacífico, el sur de México y la Ciudad de México enfrentan los mayores riesgos. El histórico terremoto de 1985 mató a más de 10,000 personas en la capital, mientras que el de 2017 causó casi 500 muertes.
La frecuencia de terremotos moderados a fuertes en México es relativamente alta. Los estudios geológicos sugieren que terremotos de magnitud 8.0 o superior pueden ocurrir cada 50-100 años en la costa del Pacífico. La brecha sísmica de Guerrero, donde no ha habido un gran terremoto en más de 100 años, es particularmente preocupante para los expertos.
Comprender su ubicación relativa a las zonas de riesgo sísmico es fundamental para la preparación personal y la planificación familiar. Las estructuras modernas con ingeniería sísmica pueden reducir significativamente el riesgo de daño catastrófico.